“¿Quién va a ser mi fan?” No, no; reformula la pregunta: “¿quién quiero que sea mi fan?”

Ya has grabado tu single, vas a distribuirlo, y lo que te queda ahora es conseguir que llegue al público; pero al público adecuado, no al máximo volumen de este. Para eso hay que hacer un ejercicio como artista y pensar cuál es la audiencia que puede encajar con tu estilo de música y personalidad. Cuando sepas dónde está tu segmento, entonces conseguirás llevar a cabo acciones de comunicación y promoción adecuadas y podrás ser realista con los objetivos a alcanzar. Es posible que te parezca que lo que necesitas es maximizar la audiencia, pero esto no es lo que va a funcionar en un principio.

¿Te estamos liando? No te preocupes, es muy sencillo. Piensa a quién puede gustar tu propuesta musical y crea un perfil de tu posible fan: cuáles son sus intereses, otras bandas que pueden gustarle, su localización, su tipo de ocio, etc. Una vez tengas todo esto ideado, ya puedes impactar a la audiencia correcta. Y aquí es donde, por fin, llega el gran papel de las redes sociales. Antes de ver cómo usarlas, plantéate la siguiente pregunta: ¿de qué serviría que vieran tus publicaciones 100.000 personas si de estas solamente 10 están interesadas en el género musical que ofreces? Exacto, respuesta correcta. Pues precisamente para que tu contenido no sirva de nada, las redes sociales ofrecen herramientas muy útiles para hacer acciones de comunicación con las segmentaciones de público que mejor te vayan.

Si quieres publicitarte en plataformas como Instagram o Facebook, lo que deberías hacer es optimizar los recursos: que tu inversión en publicidad llegue al máximo público objetivo dentro de tus posibilidades. Para eso tienes a tu alcance distintas herramientas que te permitirán determinar características de los usuarios a los que les aparece tu publicidad, así te aseguras de que tu contenido llega a tu público objetivo. Ahora suena más fácil, ¿verdad?

Consigue una base de fans sólida, aunque sea pequeña, y a partir de esta podrás ir haciendo crecer los números. Aunque parezca paradójico, se podría decir que, para empezar, mejor la calidad que la cantidad. Por eso, lo primero es para lo que tienes que trabajar; lo segundo puede llegar cuando menos te lo esperas.

Elena B.A.
Responsable de Medios propios, Comunicación, IMB Label
Graduada en Marketing