Si eres un artista, probablemente tu prioridad sea la música. Pero si quieres dedicarte a ello, la gestión y administración también es fundamental. Porque, ¿te has preguntado de dónde llegan tus ingresos, o quién vela por tus derechos? ¿Te resulta familiar la SGAE, AIE o AGEDI? Seas autor, intérprete o productor, esto te interesa.

Aunque los derechos de propiedad intelectual pertenezcan a los titulares, su gestión se realiza, por mandato legal y en determinados casos, colectivamente. La intervención de las entidades de gestión (art. 147 TRLPI) es obligatoria cuando es el único modo de hacerlos efectivos, o voluntaria cuando el titular puede elegir gestionarlos él mismo o cederles dicha administración. Esta gestión, en general, sólo se trata de derechos patrimoniales.

La gestión es colectiva puesto que es la opción más eficaz en la práctica. Imagina, por ejemplo, que una radio debiera acudir a cada uno de los artistas que pone en su emisora para retribuirles. O que una discoteca debiera contactar con todos los titulares de derechos de cada una de las canciones para obtener autorización para su uso. Así pues, tienen naturaleza asociativa y no poseen ánimo de lucro, y permiten centralizar las comunicaciones y licenciamientos, recaudar y distribuir los derechos patrimoniales y velar por los intereses de sus socios. Esto no solo beneficia a los titulares, sino también a los usuarios.

Las principales en la industria musical son la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), la Artistas Intérpretes o Ejecutantes, Sociedad de Gestión de España (AIE) y la Asociación de Gestión de Derechos Intelectuales (AGEDI). Ahora, además, debido a la Directiva de Gestión Colectiva (2014/26/UE), la Ley de Propiedad Intelectual también contempla la creación de Operadores de Gestión Independientes (art. 153 TRLPI). Serían la alternativa a las entidades de gestión, diferenciándose de ellas por ser sociedades mercantiles, tener ánimo de lucro, no estar controladas por los titulares de derechos y gestionar derechos siempre que no sean de gestión colectiva obligatoria.

Formar parte de ellas es una decisión que cada titular de derechos debe tomar, ya que es necesaria una inscripción previa que además va acompañada de un coste. Incluso cabe la posibilidad de asociarse a entidades de otro países según convenga, por ejemplo, porque el repertorio es más escuchado allí que en España. La desventaja de no formar parte de estas asociaciones es que los derechos de gestión colectiva obligatoria no podrán hacerse efectivos, el más relevante de los cuales sería la remuneración. Es por ello que dependiendo del coste y los ingresos que puedan retornarse según el peso de cada artista, será más o menos conveniente dicha asociación.

Entonces, ¿son necesarias las entidades de gestión? La respuesta es sí. Aunque siempre se pueda mejorar la gestión; facilitan los trámites y protegen los derechos de los asociados, y hacen posible algo que individualmente sería casi impracticable.

Nerea Gázquez
Directora de Administración y Finanzas de IMB Label.
Graduada en Derecho